Libro: El Club de la Lucha

«El Club de la Lucha» nos muestra el reflejo de un mundo violento y miserable, donde el protagonista pretende ser la voz de toda una generación usada y traicionada; atrapada en la esclavitud consumista; en una vida diseñada y controlada por los medios de comunicación.

Usando un lenguaje bastante corrosivo y directo, el autor trata de herir la conciencia de los lectores, para despertarles del letargo en el que viven sus grises vidas, como si usara brutalmente una ametralladora que no deja de disparar con un ritmo frenético durante toda la novela.

«Veo mucho potencial, pero está desperdiciado. Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas, o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos, no hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine, o estrellas del rock. Pero no lo seremos, y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy cabreados».

Obra magistral de Chuck Palahniuk (sin duda un autor a tener muy en cuenta), que recuerda en muchos momentos a «La Naranja Mecánica«, y que tuvo una acertada y recomendable adaptación cinematográfica por parte del director David Fincher.

Muy recomendable.
Nota: 4/5.

Asfixia

‘Si alguna vez estás en el vestíbulo de un hotel grande y empieza a sonar El danubio Azul, sal corriendo. No pienses. Corre.

Las cosas ya no se anuncia nunca de forma directa.

Si alguna vez estás en un hospital y llaman a la enfermera Flamingo para que vaya a oncología, no aparezcas por allí. La enfermera Flamingo no existe. Si llaman al doctor Blaze, tampoco existe nadie con ese nombre.
En los hoteles grandes el vals quiere decir que hay que evacuar el edificio.
En la mayor parte de los hospitales, la enfermera Flamingo quiere decir que hay un incendio. El doctor Blaze quiere decir incendio. El doctor Green quiere decir suicidio. El doctor Blue quiere decir que alguien ha dejado de respirar.

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Si alguna vez vas al Hard Rock Café y anuncian que “Elvis ha salido del local”, quiere decir que todos los camareros tienen que ir a la cocina y averiguar qué platos especiales se han terminado.

Esas son las cosas que la gente te dice cuando no te está diciendo la verdad.

En los teatros de Broadway, “Elvis ha salido del local” quiere decir incendio.
En una tienda de comestibles, llamar al señor Cash equivale a llamar a un guardia jurado armado. Anunciar “llegada de mercancías en Ropa de Señoras” quiere decir que hay alguien robando en ese departamento. Otras tiendas llaman a una mujer ficticia llamada Sheila. “Sheila a la entrada” quiere decir que alguién está robando en la entrada de la tienda. El señor Cash, Sheila y la enfermera Flamingo siempre quieren decir malas noticias.

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-¿el señor Amond Silvestri? –dijo ella-. Si lo llaman ¿qué quiere decir?
En algunos aeropuertos, llamarlo quiere decir que hay un terrorista con bomba.
“Señor Amond Silvestre, por favor, reúnase con su grupo en la puerta diez del vestíbulo D” quiere decir que ahí es donde los tipos de SWAT van a encontrar a su hombre.
La señora Pamena Ransk-Mensa quiere decir un terrorista en el aeropuerto con solamente una pistola.
“Señor Bernard Wellis, por favor, reúnase con su grupo en la puerta dieciséis del vestíbulo F” quiere decir que alguien tiene un rehén con un cuchillo en la garganta.
…Terrilynn Mayfield: Ántrax …Cuando un cajero pide monedas pequeñas, dijo el niño, quiere decir que hay una mujer guapa en la cola y que todo el mundo tiene que ir a mirarla….La señora Pepper Haviland quiere decir el virus Ebola. El señor Turner Anderson quiere decir que alguien acaba de vomitar….

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Si hubiesa un incendio de verdad, se limitarían a hacer que alguien con voz agradable anunciara: “camioneta Buick con matrícula BRK 773, tiene las luces encendidas”. En caso de ataque nuclear real, se limitarían a gritar: “llamada telefónica en el bar para Austin Letterman. Llamada para Austin Letterman”.
El mundo no se va a terminar con una explosión ni con un gemido, sino con un anuncio discreto y de buen gusto por megafonía: “Hill Rivervale, llamada en espera en la línea dos”. Luego, la nada.’

Asfixia (Chuck Palahniuk)