Mientras

Sólo dejaré de expresarme cuando llegue el fin,
cuando mi cuerpo sólo sea un contenedor y mi alma me haya abandonado.

Ni la más cruel de las derrotas podrá con mis palabras.
Ni el dolor reinando en la desesperación nublará mis ideas.

La última esperanza sólo sucumbirá cubierta de tierra,
mientras en el aire aún perdure el eco encadenado de mil te quieros.

Ni la pérdida más desgarradora logrará condenarme al silencio.
Ni tu ausencia infinita impedirá que en cada uno de mis parpadeos te vea.

Aunque jamás tu mirada se vuelva a cruzar con la mía, te miraré al mirar a cualquier parte.
Aunque no tengamos ya nada que decirnos, nunca dirán que mi voz dormía.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *