Philip K. Dick (III)

Continuo con el tercer capítulo dedicado a los grandes escritores de la literatura de Ciencia Ficción y Terror con este gran maestro.
Philip K. Dick (16 de diciembre de 1928 – 2 de marzo de 1982), fue un prolífico escritor y novelista estadounidense de ciencia ficción que influyó notablemente en dicho género. Aclamado en vida por contemporáneos como Robert A. Heinlein o Stanislaw Lem, Dick obtuvo poco reconocimiento antes de su muerte. Tras ésta, sin embargo, la adaptación al cine de varias de sus novelas (Blade Runner, Minority Report, Desafio Total, Paycheck, Infiltrado) le dieron a conocer al gran público. Su obra es ahora una de las más populares de la ciencia ficción, y Dick se ha ganado el reconocimiento del público y el respeto de la crítica.

Dick exploró sistemáticamente la naturaleza de la realidad y la humanidad en sus novelas, pobladas por gente trabajadora corriente más que por superhombres galácticos. Se adelantó al subgénero cyberpunk. Su aclamada novela El hombre en el castillo (1962, ganadora del Premio Hugo) es una obra pionera que mezcla los géneros de la ciencia ficción y la historia alternativa. También destacan en su obra Ubik, Fluyan mis lágrimas y ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. Además escribió una tremenda cantidad de historias cortas y obras menores que fueron publicadas por revistas pulp.

Sus obras están caracterizadas por la sensación de constante erosión de la realidad, con los protagonistas descubriendo con frecuencia que sus seres queridos (o incluso ellos mismos) son sin saberlo robots, alienígenas, seres sobrenaturales, espías sometidos a lavados de cerebro, alucinaciones, o cualquier combinación de éstos.
Dick experimentó con drogas psicoactivas, aunque negó con frecuencia que hubieran influido en sus obras.

Murió en 1982, de un fallo cardiaco, a la edad de 53 años, dejando un libro inacabado y, sin duda, muchas ideas sin desarrollar.
Más sobre él en la Wikipedia, en su Página oficial o en la Página preservadora.

Fluyan mis lágrimas (fragmento)
«Sintió por fin un débil calorcito, cuando empezó a funcionar el calentador modelo normal para policía, colocado bajo sus pies. Algo le cayó de la nariz a la tela de la chaqueta. Dios mío, pensó horrorizado. Otra vez estoy llorando. No, pensó. Es un reflejo. De fatiga y preocupación. No significa nada. ¿Por qué llora un hombre?, se preguntó. No lo hace como las mujeres, no como ellas. No por sentimentalismo. Un hombre llora por la pérdida de algo, de algo vivo. Un hombre llora por un animal enfermo que sabe que no sanará. Por la muerte de un niño: por eso llora un hombre. Pero no por que algo sea triste. Un hombre, pensó, no llora por el futuro o por el pasado, sino por el presente. »

2 pensamientos en “Philip K. Dick (III)

  1. Le he leído: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, El hombre en el castillo y Ubik (que fue la que más me gustó). Sus relatos cortos que leí me gustaron bastante: Minority Report, Infiltrado, Podemos recordarlo por usted (que dió lugar a Desafio Total)…
    Es un autor imprencisdible para todos los que os guste la Ciencia Ficción.

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