Damnatio Memoriae

Y en aquel instante comprendí que el pasado era una ilusión. Un pasado que ya no tenía ni tendría nunca nada de real. Sólo podía acceder a él a través de recuerdos que mi mente había modelado y distorsionado a mi antojo, consciente o inconscientemente. Para nada como realmente habían ocurrido las cosas.

Millones de neuronas conspirando hasta conseguir su propósito.

Nunca recordamos las cosas como sucedieron, sino como creemos que sucedieron, o en un acto de autoengaño, como nos decimos a nosotros mismos que sucedieron.

Millones de falsos recuerdos que poco a poco caen en el olvido, como las hojas de un bosque en otoño… como un sueño que se desvanece cuando despiertas.

3 pensamientos en “Damnatio Memoriae

  1. Me encanta. Yo también creo que nos autoengañamos y es cierto que no recordamos las cosas como realmente sucedieron sino sólo como queremos recordarlas. El pasado no es objetivo en nuestra memoria.
    Me encanta, sería el pie genial de una de mis fotografías. Un día te pediré que nos aliemos para hacer un blog conjunto, jajjajaj, yo pongo la imagen y tú el pie de foto (tranquilo, no te asustes …. es sólo que me encanta lo que escribes) 🙂

  2. “Y al despertar del sueño comprendí que no era tal, que el veneno de su presencia había convertido en añorado lo que en verdad me estaba destruyendo lentamente. Pude ver entonces la profundidad del engaño, la verdadera naturaleza de la pesadilla. Y sonreí, como no sonreía desde no podía recordar cuando, mientras mis recuerdos se hacían jirones contra el sol de un nuevo día.”
    El resplandor de las estrellas, 1997.

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