Quizá

Quizá cuando menos te lo esperes, sigilosa y radiante, te viene la felicidad sin buscarla, de puntillas, sin apenas hacer ruido. Más allá de un milagro… mucho más.

Quizá cuando más ganas tengas de sonreír, la vida te sorprende y te hace llorar. Inmerecida y fría. Como un largo adiós que nunca se acaba. Como el último beso, que nunca supiste que era el último.

En cualquier caso, estaré preparado para lo imposible, sin prometer luz ni oscuridad.

Con la única promesa de ser YO, y el saber que NO ESTOY SOLO.

(Para mi tía y primas gallegas.
Un abrazo infinito)

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