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	<title>B166ER (Diario de a bordo)</title>
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	<description>Mi blog personal</description>
	<lastBuildDate>Sat, 24 Jul 2010 17:40:06 +0000</lastBuildDate>
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		<title>BOTÓN, BOTÓN</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Jul 2010 17:36:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Manuel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Maestros Terror y CI-FI]]></category>
		<category><![CDATA[Caja]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia-ficcion]]></category>
		<category><![CDATA[matheson]]></category>
		<category><![CDATA[Relato]]></category>

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		<description><![CDATA[BOTÓN, BOTÓN, de RICHARD MATHESON
El paquete estaba junto a la puerta —una caja de cartón sellada con cinta, la dirección y sus nombres escritos a mano: Señor y Señora Lewis, 217 E. calle 37, Nueva York, Nueva York, 10016. Norma lo levantó, abrió la puerta y entró al apartamento. Apenas empezaba a oscurecer.
Después de haber [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>BOTÓN, BOTÓN, de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Matheson">RICHARD MATHESON</a></p>
<p>El paquete estaba junto a la puerta —una caja de cartón sellada con cinta, la dirección y sus nombres escritos a mano: Señor y Señora Lewis, 217 E. calle 37, Nueva York, Nueva York, 10016. Norma lo levantó, abrió la puerta y entró al apartamento. Apenas empezaba a oscurecer.</p>
<p>Después de haber puesto los trozos de cordero en la parrilla, se sentó y abrió el paquete.</p>
<p>Dentro de la caja de cartón había una unidad provista de un botón y sujetada a una pequeña arca de madera. Una cúpula de vidrio cubría el botón. Norma intentó levantarla pero estaba sellada. Volteó la unidad y vio un papel doblado y pegado con cinta adhesiva a la parte inferior de la caja. Lo desprendió: El señor Steward los visitará a las 8 p.m.</p>
<p>Norma colocó la unidad del botón a su lado, sobre el sofá. Releyó el mensaje impreso, sonriendo.</p>
<p>Unos minutos después regresó a la cocina para hacer la ensalada.</p>
<p>El timbre sonó a las ocho en punto. —Yo abro —gritó Norma desde la cocina. Arthur estaba en la sala, leyendo.</p>
<p>Había un hombre pequeño en la entrada. Se quitó el sombrero cuando Norma abrió la puerta. —¿Señora Lewis? —preguntó cortésmente.</p>
<p><span id="more-841"></span></p>
<p>—¿Sí?</p>
<p>—Soy el señor Steward</p>
<p>—Ah, cierto. Norma reprimió una sonrisa. Ahora estaba segura de que se trataba de un truco para vender algo.</p>
<p>—¿Puedo pasar? —preguntó el señor Steward.</p>
<p>—Estoy bastante ocupada —dijo Norma—, pero le traeré su paquete. Le dio la espalda.</p>
<p>—¿No quiere saber lo que es?</p>
<p>Norma se volteó. El tono del señor Steward fue ofensivo. —No, creo que no —contestó ella.</p>
<p>—Podría resultar muy provechoso —le dijo.</p>
<p>—¿Económicamente? —lo cuestionó.</p>
<p>El señor Steward asintió. —Económicamente —dijo.</p>
<p>Norma frunció el ceño. No le gustó la actitud del hombre. —¿Qué está intentando vender? —preguntó ella.</p>
<p>—No estoy vendiendo nada —respondió él.</p>
<p>Arthur salió de la sala. —¿Pasa algo?</p>
<p>El señor Steward se presentó.</p>
<p>—Ah, el … —Arthur señaló hacia la sala y sonrió—. ¿Y qué es ese aparato, a todo esto?</p>
<p>—No me tomará mucho tiempo explicarlo —contestó el señor Steward—. ¿Puedo pasar?</p>
<p>—Si está vendiendo algo… —dijo Arthur.</p>
<p>El señor Steward negó con la cabeza. —No, no vendo nada.</p>
<p>Arthur miró a Norma. —Como quieras —le dijo ella.</p>
<p>Dudó un poco. —Bueno, ¿por qué no? —dijo él.</p>
<p>Entraron a la sala y el señor Steward se sentó en la silla de Norma. Metió la mano en el bolsillo de dentro de su abrigo y sacó un pequeño sobre sellado. —Aquí dentro hay una llave para abrir la cúpula del timbre —dijo y colocó el sobre encima de la mesa auxiliar—. El timbre está conectado a nuestra oficina.</p>
<p>—¿Para qué sirve? —preguntó Arthur.</p>
<p>—Si oprime el botón —le dijo el señor Steward— en alguna parte del mundo alguien que usted no conoce morirá. A cambio, recibirá un pago de 50.000 dólares.</p>
<p>Norma se quedó mirando al hombrecillo. Estaba sonriendo.</p>
<p>—¿De qué habla? —le preguntó Arthur.</p>
<p>El señor Steward pareció sorprendido. —Pero si lo acabo de explicar —dijo.</p>
<p>—¿Es esto una broma de mal gusto?</p>
<p>—De ningún modo. La oferta es completamente genuina.</p>
<p>—Eso que usted dice no tiene sentido —dijo Arthur—. Usted espera que creamos…</p>
<p>—¿A quién representa? —inquirió Norma.</p>
<p>El señor Steward se notó apenado. —Me temo que no estoy autorizado para revelarle eso —dijo—. Sin embargo, le aseguro que la organización es de talla internacional.</p>
<p>—Creo que es mejor que se vaya —dijo Arthur poniéndose de pie.</p>
<p>El señor Steward se levantó. —Por supuesto.</p>
<p>—Y llévese la unidad con usted.</p>
<p>—¿Está seguro de que no le interesaría pensarlo hasta mañana, quizás?</p>
<p>Arthur levantó la unidad del botón y el sobre y los tendió bruscamente en las manos del señor Steward. Caminó por el pasillo y abrió la puerta.</p>
<p>—Dejaré mi tarjeta —dijo el señor Steward. La colocó encima de la mesilla que estaba cerca de la puerta.</p>
<p>Cuando se había ido, Arthur rompió la tarjeta por la mitad y arrojó los pedazos sobre la mesa.</p>
<p>Norma permanecía sentada en el sofá. —¿Qué crees que era? —preguntó.</p>
<p>—No me interesa saber —contestó él.</p>
<p>Ella intentó sonreír pero no pudo. —¿No te da ni un poco de curiosidad?</p>
<p>—No —negó con la cabeza.</p>
<p>Después de que Arthur había retomado su libro, Norma regresó a la cocina y acabó de lavar los platos.</p>
<p>—¿Por qué no quieres hablar de eso? —preguntó Norma.</p>
<p>Los ojos de Arthur se movían constantemente mientras se cepillaba los dientes. Miraba el reflejo de Norma en el espejo del baño.</p>
<p>—¿No te intriga?</p>
<p>—Me ofende —dijo Arthur.</p>
<p>—Ya sé, pero —Norma colocó otro rulo en su pelo— ¿no te intriga también?</p>
<p>—¿Crees que es una broma de mal gusto? —preguntó ella cuando entraban a la habitación.</p>
<p>—Si lo es, es una broma asquerosa.</p>
<p>Norma se sentó en la cama y se quitó las pantuflas. —Tal vez sea algún tipo de investigación psicológica.</p>
<p>Arthur se encogió de hombros. —Podría ser.</p>
<p>—Tal vez algún millonario excéntrico la está realizando.</p>
<p>—Tal vez.</p>
<p>—¿No te gustaría saber?</p>
<p>Arthur negó con la cabeza.</p>
<p>—¿Por qué?</p>
<p>—Porque es inmoral —le dijo.</p>
<p>Norma se deslizó bajo las cobijas. —Bueno, yo creo que es intrigante —dijo. Arthur apagó la lámpara y se agachó para besarla. —Buenas noches —le dijo.</p>
<p>—Buenas noches —Norma le dio palmaditas en la espalda.</p>
<p>Norma cerró los ojos. «Cincuentamil dólares», pensó.</p>
<p>En la mañana, cuando iba a salir del apartamento, Norma vio las dos mitades de la tarjeta sobre la mesa. Impulsivamente, las arrojó dentro de su cartera. Cerró la puerta y alcanzó a Arthur en el ascensor.</p>
<p>Mientras estaba en su descanso sacó las dos partes de la tarjeta y juntó los pedazos rasgados. Solamente el nombre del señor Steward y un número telefónico estaban impresos en la tarjeta.</p>
<p>Después del almuerzo volvió a sacar las dos mitades y unió los bordes con cinta adhesiva. «¿Por qué estoy haciendo esto?», pensó.</p>
<p>Poco antes de las cinco marcó el número.</p>
<p>—Buenas tardes —dijo la voz del señor Steward.</p>
<p>Norma por poco cuelga, pero se contuvo. Aclaró la garganta.</p>
<p>—Habla la señora Lewis —dijo.</p>
<p>—Sí, señora Lewis —el señor Steward se escuchó complacido.</p>
<p>—Tengo curiosidad.</p>
<p>—Es natural —dijo el señor Steward.</p>
<p>—No es que crea una sola palabra de lo que nos dijo.</p>
<p>—Sin embargo, es la pura verdad —contestó el señor Steward.</p>
<p>—Bueno, como sea —Norma tragó saliva—. Cuando manifestó que alguien en el mundo moriría, ¿qué quiso decir?</p>
<p>—Exactamente eso —contestó—. Podría ser cualquier persona. Todo lo que garantizamos es que usted no la conoce. Y, por supuesto, que usted no tendría que verla morir.</p>
<p>—Por 50.000 dólares—dijo Norma.</p>
<p>—Es correcto.</p>
<p>Ella hizo un sonido de burla.</p>
<p>—Eso es una locura.</p>
<p>—Pero esa es la propuesta —dijo el señor Steward—. ¿Desea que le lleve de nuevo la unidad?</p>
<p>Norma se puso tensa.</p>
<p>—Claro que no —colgó malhumorada.</p>
<p>El paquete estaba junto a la puerta principal, Norma lo vio al salir del ascensor. «Bueno, ¡qué frescura!», pensó. Fijó la mirada en el paquete mientras abría la puerta. «Simplemente no lo entraré», se dijo. Entró y empezó a preparar la cena.</p>
<p>Más tarde, salió al pasillo principal. Abriendo la puerta, levantó el paquete y lo trasladó hasta la cocina, dejándolo sobre la mesa.</p>
<p>Se sentó en la sala, mirando a través de la ventana. Después de un rato, fue a la cocina para colocar las chuletas en la parrilla. Colocó el paquete en la alacena inferior. Lo tiraría en la mañana.</p>
<p>—Tal vez algún millonario excéntrico está jugando con la gente —dijo ella.</p>
<p>Arthur levantó la mirada de su plato. —No te entiendo.</p>
<p>—¿Qué quieres decir?</p>
<p>—Olvídalo —le dijo a ella.</p>
<p>Norma comió en silencio. De repente bajó su tenedor. —Supón que es una oferta real —dijo ella.</p>
<p>Arthur se quedó mirándola.</p>
<p>—Supón que es una oferta real.</p>
<p>—Está bien, supón que lo es —él se veía incrédulo—. ¿Qué querrías hacer? ¿Volver a tener el botón y oprimirlo? ¿Asesinar a alguien?”</p>
<p>Norma pareció disgustada. —Asesinar.</p>
<p>—¿Cómo lo definirías?</p>
<p>—¿Si ni siquiera conoces a la persona? —dijo Norma.</p>
<p>Arthur quedó estupefacto. —¿Estás diciendo lo que creo que estás diciendo?</p>
<p>—¿Si es algún viejo campesino chino a diez mil millas de distancia? ¿Algún aborigen enfermo en el Congo?</p>
<p>—¿Qué tal un bebé en Pennsylvania? —Arthur replicó—. ¿Alguna hermosa niña en la otra cuadra?</p>
<p>—Ahora estás exagerando las cosas.</p>
<p>— Norma, el hecho es—continuó—, no importa a quién matas sigue siendo asesinato.</p>
<p>—El hecho es —interrumpió Norma—, si es alguien a quien nunca has visto en la vida y a quien nunca verás, alguien de cuya muerte ni siquiera tendrás que saber aun así ¿no apretarías el botón?</p>
<p>Arthur se quedó mirándola, horrorizado. —¿Quieres decir que tú lo harías?</p>
<p>—Cincuenta mil dólares, Arthur.</p>
<p>—¿Qué tiene que ver la cantidad…</p>
<p>—Cincuenta mil dólares, Arthur —interrumpió Norma—. Una oportunidad para hacer ese viaje a Europa del que siempre hemos hablado.</p>
<p>—Norma, no.</p>
<p>—Una oportunidad para comprar esa cabaña en la isla.</p>
<p>—Norma, no —su cara había palidecido.</p>
<p>Ella se encogió de hombros. —Está bien, tranquilízate —dijo ella—. ¿Por qué te enojas tanto? Sólo estamos hablando.</p>
<p>Después de la cena, Arthur fue a la sala. Antes de abandonar la mesa dijo:</p>
<p>—Preferiría no discutirlo más, si no te importa.</p>
<p>Norma levantó los hombros. —Está bien.</p>
<p>Ella se levantó más temprano que de costumbre para preparar panqueques, huevos y tocino para el desayuno de Arthur.</p>
<p>—¿Qué estamos celebrando? —preguntó Arthur con una sonrisa.</p>
<p>—No, no se trata de ninguna celebración —Norma se mostró ofendida—. Quise hacerlo, es todo.</p>
<p>—Bueno —dijo él—, me alegro de que lo hayas hecho.</p>
<p>Ella volvió a llenar la taza de Arthur. —Quería demostrarte que no soy… —se encogió de hombros.</p>
<p>—¿Que no eres qué?</p>
<p>—Egoísta.</p>
<p>—¿Dije que lo eras?</p>
<p>—Pues —ella gesticuló vagamente—, anoche…</p>
<p>Arthur permaneció callado.</p>
<p>—Toda esa charla acerca del botón —dijo Norma—. Creo que… pues, me malinterpretaste.</p>
<p>—¿En qué sentido? —su voz fue cautelosa.</p>
<p>—Creo que pensaste —gesticuló de nuevo— que yo sólo estaba pensando en mí.</p>
<p>—Ah.</p>
<p>—No lo hacía.</p>
<p>—Norma…</p>
<p>—Pues no lo hacía. Cuando hablé de Europa, la casa en la isla…</p>
<p>—Norma, ¿por qué te estás involucrando tanto en esto?</p>
<p>—De ninguna manera lo estoy haciendo —respiró nerviosamente—. Sólo intento decir que…</p>
<p>—¿Qué?</p>
<p>—Que quisiera un viaje a Europa para nosotros. Que quisiera una cabaña en la isla para nosotros. Quisiera un apartamento mejor para nosotros, mejores muebles, mejor ropa, un auto. Me gustaría que nosotros por fin tuviéramos un bebé, a decir verdad.</p>
<p>—Norma, ya lo haremos —dijo él.</p>
<p>—¿Cuándo?</p>
<p>Se quedó mirándola, consternado. —Norma…</p>
<p>—¡¿Cuándo?!</p>
<p>—¿Estás… —pareció retractarse un poco—, estás diciendo en serio…?</p>
<p>—Estoy diciendo que probablemente lo están haciendo para un proyecto investigativo —lo interrumpió—. Que quieren saber qué haría la gente común frente a tal circunstancia, que sólo están diciendo que alguien moriría para estudiar las reacciones, para ver si hay sentimiento de culpa, ansiedad, ¡lo que sea! No crees que en realidad matarían a alguien, ¿verdad?”</p>
<p>Él no contestó. Ella vio que a Arthur le temblaban las manos. Después de un rato él se levantó y se fue.</p>
<p>Cuando se había ido a trabajar, Norma permaneció en la mesa, mirando fijamente su café. «Voy a llegar tarde», pensó. Se encogió de hombros. ¿Qué importaba?, ella debería estar en casa y no trabajando en una oficina.</p>
<p>Mientras acomodaba los platos, se volvió abruptamente, se secó las manos y sacó el paquete de la alacena inferior. Lo abrió y colocó la unidad del botón sobre la mesa. Se quedó mirándola un rato antes de sacar la llave del sobre y retirar la cúpula de vidrio. Fijó su mirada en el botón. «Qué ridículo», pensó. «Todo este alboroto por un botón sin importancia».</p>
<p>Estiró la mano y lo oprimió. «Por nosotros» —se dijo con rabia.</p>
<p>Se estremeció. ¿Estaría sucediendo? Un escalofrío aterrador la recorrió.</p>
<p>En un momento ya todo había terminado. Hizo un ruido desdeñoso. «Ridículo», pensó. «Exaltarse tanto por nada».</p>
<p>Tiró la unidad del botón, la cúpula y la llave a la caneca de la basura y se apresuró a vestirse para ir al trabajo. Acababa de dar vuelta a los filetes para la cena cuando sonó el teléfono. Levantó la bocina. —¿Aló?</p>
<p>—¿Señora Lewis?</p>
<p>—¿Sí?</p>
<p>—Este es el hospital Lenox Hill.</p>
<p>Se sintió irreal cuando la voz le informó del accidente en el subterráneo: los empujones de la multitud, Arthur había sido arrojado de la plataforma cuando el tren pasaba. Era consciente de que estaba negando con la cabeza pero no podía parar.</p>
<p>Cuando colgó, recordó la póliza de seguro de vida de Arthur por 25.000, con doble indemnización por…</p>
<p>—	¡No! Parecía que no podía respirar. Se incorporó con gran dificultad y caminó atontada hasta la cocina. Algo helado presionaba su cráneo mientras sacaba la unidad del botón de la caneca de la basura. No había clavos ni tornillos a la vista. No podía ver cómo estaba ensamblada.</p>
<p>De repente, comenzó a estrellarla contra el borde del lavaplatos, golpeándola cada vez con más violencia hasta que la madera se quebró. Separó las partes, cortándose los dedos sin darse cuenta. No había transistores en la caja, ni cables, ni tubos. La caja estaba vacía.</p>
<p>Se volvió con un grito ahogado cuando el teléfono sonó. Tropezándose para llegar hasta la sala, levantó la bocina.</p>
<p>—¿Señora Lewis? —preguntó el señor Steward.</p>
<p>No era su voz la que chillaba de tal manera, no podía ser. —¡Usted dijo que yo no conocería al que muriera!</p>
<p>—Mi querida señora —dijo el señor Steward—, ¿en verdad cree que usted conocía a su esposo?<br />
<!--more--></p>
<p>—¿Sí?</p>
<p>—Soy el señor Steward</p>
<p>—Ah, cierto. Norma reprimió una sonrisa. Ahora estaba segura de que se trataba de un truco para vender algo.</p>
<p>—¿Puedo pasar? —preguntó el señor Steward.</p>
<p>—Estoy bastante ocupada —dijo Norma—, pero le traeré su paquete. Le dio la espalda.</p>
<p>—¿No quiere saber lo que es?</p>
<p>Norma se volteó. El tono del señor Steward fue ofensivo. —No, creo que no —contestó ella.</p>
<p>—Podría resultar muy provechoso —le dijo.</p>
<p>—¿Económicamente? —lo cuestionó.</p>
<p>El señor Steward asintió. —Económicamente —dijo.</p>
<p>Norma frunció el ceño. No le gustó la actitud del hombre. —¿Qué está intentando vender? —preguntó ella.</p>
<p>—No estoy vendiendo nada —respondió él.</p>
<p>Arthur salió de la sala. —¿Pasa algo?</p>
<p>El señor Steward se presentó.</p>
<p>—Ah, el … —Arthur señaló hacia la sala y sonrió—. ¿Y qué es ese aparato, a todo esto?</p>
<p>—No me tomará mucho tiempo explicarlo —contestó el señor Steward—. ¿Puedo pasar?</p>
<p>—Si está vendiendo algo… —dijo Arthur.</p>
<p>El señor Steward negó con la cabeza. —No, no vendo nada.</p>
<p>Arthur miró a Norma. —Como quieras —le dijo ella.</p>
<p>Dudó un poco. —Bueno, ¿por qué no? —dijo él.</p>
<p>Entraron a la sala y el señor Steward se sentó en la silla de Norma. Metió la mano en el bolsillo de dentro de su abrigo y sacó un pequeño sobre sellado. —Aquí dentro hay una llave para abrir la cúpula del timbre —dijo y colocó el sobre encima de la mesa auxiliar—. El timbre está conectado a nuestra oficina.</p>
<p>—¿Para qué sirve? —preguntó Arthur.</p>
<p>—Si oprime el botón —le dijo el señor Steward— en alguna parte del mundo alguien que usted no conoce morirá. A cambio, recibirá un pago de 50.000 dólares.</p>
<p>Norma se quedó mirando al hombrecillo. Estaba sonriendo.</p>
<p>—¿De qué habla? —le preguntó Arthur.</p>
<p>El señor Steward pareció sorprendido. —Pero si lo acabo de explicar —dijo.</p>
<p>—¿Es esto una broma de mal gusto?</p>
<p>—De ningún modo. La oferta es completamente genuina.</p>
<p>—Eso que usted dice no tiene sentido —dijo Arthur—. Usted espera que creamos…</p>
<p>—¿A quién representa? —inquirió Norma.</p>
<p>El señor Steward se notó apenado. —Me temo que no estoy autorizado para revelarle eso —dijo—. Sin embargo, le aseguro que la organización es de talla internacional.</p>
<p>—Creo que es mejor que se vaya —dijo Arthur poniéndose de pie.</p>
<p>El señor Steward se levantó. —Por supuesto.</p>
<p>—Y llévese la unidad con usted.</p>
<p>—¿Está seguro de que no le interesaría pensarlo hasta mañana, quizás?</p>
<p>Arthur levantó la unidad del botón y el sobre y los tendió bruscamente en las manos del señor Steward. Caminó por el pasillo y abrió la puerta.</p>
<p>—Dejaré mi tarjeta —dijo el señor Steward. La colocó encima de la mesilla que estaba cerca de la puerta.</p>
<p>Cuando se había ido, Arthur rompió la tarjeta por la mitad y arrojó los pedazos sobre la mesa.</p>
<p>Norma permanecía sentada en el sofá. —¿Qué crees que era? —preguntó.</p>
<p>—No me interesa saber —contestó él.</p>
<p>Ella intentó sonreír pero no pudo. —¿No te da ni un poco de curiosidad?</p>
<p>—No —negó con la cabeza.</p>
<p>Después de que Arthur había retomado su libro, Norma regresó a la cocina y acabó de lavar los platos.</p>
<p>—¿Por qué no quieres hablar de eso? —preguntó Norma.</p>
<p>Los ojos de Arthur se movían constantemente mientras se cepillaba los dientes. Miraba el reflejo de Norma en el espejo del baño.</p>
<p>—¿No te intriga?</p>
<p>—Me ofende —dijo Arthur.</p>
<p>—Ya sé, pero —Norma colocó otro rulo en su pelo— ¿no te intriga también?</p>
<p>—¿Crees que es una broma de mal gusto? —preguntó ella cuando entraban a la habitación.</p>
<p>—Si lo es, es una broma asquerosa.</p>
<p>Norma se sentó en la cama y se quitó las pantuflas. —Tal vez sea algún tipo de investigación psicológica.</p>
<p>Arthur se encogió de hombros. —Podría ser.</p>
<p>—Tal vez algún millonario excéntrico la está realizando.</p>
<p>—Tal vez.</p>
<p>—¿No te gustaría saber?</p>
<p>Arthur negó con la cabeza.</p>
<p>—¿Por qué?</p>
<p>—Porque es inmoral —le dijo.</p>
<p>Norma se deslizó bajo las cobijas. —Bueno, yo creo que es intrigante —dijo. Arthur apagó la lámpara y se agachó para besarla. —Buenas noches —le dijo.</p>
<p>—Buenas noches —Norma le dio palmaditas en la espalda.</p>
<p>Norma cerró los ojos. «Cincuentamil dólares», pensó.</p>
<p>En la mañana, cuando iba a salir del apartamento, Norma vio las dos mitades de la tarjeta sobre la mesa. Impulsivamente, las arrojó dentro de su cartera. Cerró la puerta y alcanzó a Arthur en el ascensor.</p>
<p>Mientras estaba en su descanso sacó las dos partes de la tarjeta y juntó los pedazos rasgados. Solamente el nombre del señor Steward y un número telefónico estaban impresos en la tarjeta.</p>
<p>Después del almuerzo volvió a sacar las dos mitades y unió los bordes con cinta adhesiva. «¿Por qué estoy haciendo esto?», pensó.</p>
<p>Poco antes de las cinco marcó el número.</p>
<p>—Buenas tardes —dijo la voz del señor Steward.</p>
<p>Norma por poco cuelga, pero se contuvo. Aclaró la garganta.</p>
<p>—Habla la señora Lewis —dijo.</p>
<p>—Sí, señora Lewis —el señor Steward se escuchó complacido.</p>
<p>—Tengo curiosidad.</p>
<p>—Es natural —dijo el señor Steward.</p>
<p>—No es que crea una sola palabra de lo que nos dijo.</p>
<p>—Sin embargo, es la pura verdad —contestó el señor Steward.</p>
<p>—Bueno, como sea —Norma tragó saliva—. Cuando manifestó que alguien en el mundo moriría, ¿qué quiso decir?</p>
<p>—Exactamente eso —contestó—. Podría ser cualquier persona. Todo lo que garantizamos es que usted no la conoce. Y, por supuesto, que usted no tendría que verla morir.</p>
<p>—Por 50.000 dólares—dijo Norma.</p>
<p>—Es correcto.</p>
<p>Ella hizo un sonido de burla.</p>
<p>—Eso es una locura.</p>
<p>—Pero esa es la propuesta —dijo el señor Steward—. ¿Desea que le lleve de nuevo la unidad?</p>
<p>Norma se puso tensa.</p>
<p>—Claro que no —colgó malhumorada.</p>
<p>El paquete estaba junto a la puerta principal, Norma lo vio al salir del ascensor. «Bueno, ¡qué frescura!», pensó. Fijó la mirada en el paquete mientras abría la puerta. «Simplemente no lo entraré», se dijo. Entró y empezó a preparar la cena.</p>
<p>Más tarde, salió al pasillo principal. Abriendo la puerta, levantó el paquete y lo trasladó hasta la cocina, dejándolo sobre la mesa.</p>
<p>Se sentó en la sala, mirando a través de la ventana. Después de un rato, fue a la cocina para colocar las chuletas en la parrilla. Colocó el paquete en la alacena inferior. Lo tiraría en la mañana.</p>
<p>—Tal vez algún millonario excéntrico está jugando con la gente —dijo ella.</p>
<p>Arthur levantó la mirada de su plato. —No te entiendo.</p>
<p>—¿Qué quieres decir?</p>
<p>—Olvídalo —le dijo a ella.</p>
<p>Norma comió en silencio. De repente bajó su tenedor. —Supón que es una oferta real —dijo ella.</p>
<p>Arthur se quedó mirándola.</p>
<p>—Supón que es una oferta real.</p>
<p>—Está bien, supón que lo es —él se veía incrédulo—. ¿Qué querrías hacer? ¿Volver a tener el botón y oprimirlo? ¿Asesinar a alguien?”</p>
<p>Norma pareció disgustada. —Asesinar.</p>
<p>—¿Cómo lo definirías?</p>
<p>—¿Si ni siquiera conoces a la persona? —dijo Norma.</p>
<p>Arthur quedó estupefacto. —¿Estás diciendo lo que creo que estás diciendo?</p>
<p>—¿Si es algún viejo campesino chino a diez mil millas de distancia? ¿Algún aborigen enfermo en el Congo?</p>
<p>—¿Qué tal un bebé en Pennsylvania? —Arthur replicó—. ¿Alguna hermosa niña en la otra cuadra?</p>
<p>—Ahora estás exagerando las cosas.</p>
<p>— Norma, el hecho es—continuó—, no importa a quién matas sigue siendo asesinato.</p>
<p>—El hecho es —interrumpió Norma—, si es alguien a quien nunca has visto en la vida y a quien nunca verás, alguien de cuya muerte ni siquiera tendrás que saber aun así ¿no apretarías el botón?</p>
<p>Arthur se quedó mirándola, horrorizado. —¿Quieres decir que tú lo harías?</p>
<p>—Cincuenta mil dólares, Arthur.</p>
<p>—¿Qué tiene que ver la cantidad…</p>
<p>—Cincuenta mil dólares, Arthur —interrumpió Norma—. Una oportunidad para hacer ese viaje a Europa del que siempre hemos hablado.</p>
<p>—Norma, no.</p>
<p>—Una oportunidad para comprar esa cabaña en la isla.</p>
<p>—Norma, no —su cara había palidecido.</p>
<p>Ella se encogió de hombros. —Está bien, tranquilízate —dijo ella—. ¿Por qué te enojas tanto? Sólo estamos hablando.</p>
<p>Después de la cena, Arthur fue a la sala. Antes de abandonar la mesa dijo:</p>
<p>—Preferiría no discutirlo más, si no te importa.</p>
<p>Norma levantó los hombros. —Está bien.</p>
<p>Ella se levantó más temprano que de costumbre para preparar panqueques, huevos y tocino para el desayuno de Arthur.</p>
<p>—¿Qué estamos celebrando? —preguntó Arthur con una sonrisa.</p>
<p>—No, no se trata de ninguna celebración —Norma se mostró ofendida—. Quise hacerlo, es todo.</p>
<p>—Bueno —dijo él—, me alegro de que lo hayas hecho.</p>
<p>Ella volvió a llenar la taza de Arthur. —Quería demostrarte que no soy… —se encogió de hombros.</p>
<p>—¿Que no eres qué?</p>
<p>—Egoísta.</p>
<p>—¿Dije que lo eras?</p>
<p>—Pues —ella gesticuló vagamente—, anoche…</p>
<p>Arthur permaneció callado.</p>
<p>—Toda esa charla acerca del botón —dijo Norma—. Creo que… pues, me malinterpretaste.</p>
<p>—¿En qué sentido? —su voz fue cautelosa.</p>
<p>—Creo que pensaste —gesticuló de nuevo— que yo sólo estaba pensando en mí.</p>
<p>—Ah.</p>
<p>—No lo hacía.</p>
<p>—Norma…</p>
<p>—Pues no lo hacía. Cuando hablé de Europa, la casa en la isla…</p>
<p>—Norma, ¿por qué te estás involucrando tanto en esto?</p>
<p>—De ninguna manera lo estoy haciendo —respiró nerviosamente—. Sólo intento decir que…</p>
<p>—¿Qué?</p>
<p>—Que quisiera un viaje a Europa para nosotros. Que quisiera una cabaña en la isla para nosotros. Quisiera un apartamento mejor para nosotros, mejores muebles, mejor ropa, un auto. Me gustaría que nosotros por fin tuviéramos un bebé, a decir verdad.</p>
<p>—Norma, ya lo haremos —dijo él.</p>
<p>—¿Cuándo?</p>
<p>Se quedó mirándola, consternado. —Norma…</p>
<p>—¡¿Cuándo?!</p>
<p>—¿Estás… —pareció retractarse un poco—, estás diciendo en serio…?</p>
<p>—Estoy diciendo que probablemente lo están haciendo para un proyecto investigativo —lo interrumpió—. Que quieren saber qué haría la gente común frente a tal circunstancia, que sólo están diciendo que alguien moriría para estudiar las reacciones, para ver si hay sentimiento de culpa, ansiedad, ¡lo que sea! No crees que en realidad matarían a alguien, ¿verdad?”</p>
<p>Él no contestó. Ella vio que a Arthur le temblaban las manos. Después de un rato él se levantó y se fue.</p>
<p>Cuando se había ido a trabajar, Norma permaneció en la mesa, mirando fijamente su café. «Voy a llegar tarde», pensó. Se encogió de hombros. ¿Qué importaba?, ella debería estar en casa y no trabajando en una oficina.</p>
<p>Mientras acomodaba los platos, se volvió abruptamente, se secó las manos y sacó el paquete de la alacena inferior. Lo abrió y colocó la unidad del botón sobre la mesa. Se quedó mirándola un rato antes de sacar la llave del sobre y retirar la cúpula de vidrio. Fijó su mirada en el botón. «Qué ridículo», pensó. «Todo este alboroto por un botón sin importancia».</p>
<p>Estiró la mano y lo oprimió. «Por nosotros» —se dijo con rabia.</p>
<p>Se estremeció. ¿Estaría sucediendo? Un escalofrío aterrador la recorrió.</p>
<p>En un momento ya todo había terminado. Hizo un ruido desdeñoso. «Ridículo», pensó. «Exaltarse tanto por nada».</p>
<p>Tiró la unidad del botón, la cúpula y la llave a la caneca de la basura y se apresuró a vestirse para ir al trabajo. Acababa de dar vuelta a los filetes para la cena cuando sonó el teléfono. Levantó la bocina. —¿Aló?</p>
<p>—¿Señora Lewis?</p>
<p>—¿Sí?</p>
<p>—Este es el hospital Lenox Hill.</p>
<p>Se sintió irreal cuando la voz le informó del accidente en el subterráneo: los empujones de la multitud, Arthur había sido arrojado de la plataforma cuando el tren pasaba. Era consciente de que estaba negando con la cabeza pero no podía parar.</p>
<p>Cuando colgó, recordó la póliza de seguro de vida de Arthur por 25.000, con doble indemnización por…</p>
<p>—	¡No! Parecía que no podía respirar. Se incorporó con gran dificultad y caminó atontada hasta la cocina. Algo helado presionaba su cráneo mientras sacaba la unidad del botón de la caneca de la basura. No había clavos ni tornillos a la vista. No podía ver cómo estaba ensamblada.</p>
<p>De repente, comenzó a estrellarla contra el borde del lavaplatos, golpeándola cada vez con más violencia hasta que la madera se quebró. Separó las partes, cortándose los dedos sin darse cuenta. No había transistores en la caja, ni cables, ni tubos. La caja estaba vacía.</p>
<p>Se volvió con un grito ahogado cuando el teléfono sonó. Tropezándose para llegar hasta la sala, levantó la bocina.</p>
<p>—¿Señora Lewis? —preguntó el señor Steward.</p>
<p>No era su voz la que chillaba de tal manera, no podía ser. —¡Usted dijo que yo no conocería al que muriera!</p>
<p>—Mi querida señora —dijo el señor Steward—, ¿en verdad cree que usted conocía a su esposo?</p>
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		<title>ESPAÑA Campeona del Mundo de Fútbol</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Jul 2010 10:16:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Manuel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[campeones]]></category>
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		<description><![CDATA[Esta es una de esas entradas que jamás creí que escribiría. Jamás imaginé que España iba a ser capaz de ganar el título más importante de la historia de un deporte. Es más, todavía ni me lo creo, y tardaré en asimilarlo. 

80 años de historia han tenido que pasar desde que se iniciaran los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta es una de esas entradas que jamás creí que escribiría. Jamás imaginé que <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Selecci%C3%B3n_de_f%C3%BAtbol_de_Espa%C3%B1a">España</a> iba a ser capaz de ganar el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mundial_Futbol">título más importante</a> de la historia de un deporte. Es más, todavía ni me lo creo, y tardaré en asimilarlo. </p>
<p><a href="http://www.flickr.com/photos/diariodeabordo/4785626547/" title="España Campeona del Mundo de Fútbol por B166ER (Diario de a Bordo), en Flickr"><img src="http://farm5.static.flickr.com/4123/4785626547_981a0f7ecb.jpg" width="425"  alt="España Campeona del Mundo de Fútbol"/></a></p>
<p>80 años de historia han tenido que pasar desde que se iniciaran los mundiales de fútbol en <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mundial_Futbol">Uruguay 1930</a>, para ver levantar a nuestra selección la deslumbrante <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mundial_Futbol">Copa del Mundo</a>. Quizás haya que esperar otros 80 años para que se vuelva a repetir, quizás se repita pronto, o quizás no se repita nunca más.</p>
<p>Desde que era un niño, amo este deporte. Siempre he seguido los mundiales de fútbol y me he interesado por su historia y su épica. He visto a los grandes campeones como <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Selecci%C3%B3n_de_f%C3%BAtbol_de_Brasil">Brasil</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Selecci%C3%B3n_de_f%C3%BAtbol_de_Argentina">Argentina</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Selecci%C3%B3n_de_f%C3%BAtbol_de_Alemania">Alemania</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Selecci%C3%B3n_de_f%C3%BAtbol_de_Italia">Italia</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Selecci%C3%B3n_de_f%C3%BAtbol_de_Uruguay">Uruguay</a>, hacer historia. Grandes jugadores como <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Selecci%C3%B3n_de_f%C3%BAtbol_de_Uruguay">Pelé</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Diego_Armando_Maradona">Maradona</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Johan_Cruyff">Cruyff</a>, han escrito páginas de gloria como los más grandes de este deporte.</p>
<p>El 11 de Julio de 2010, mi selección, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Selecci%C3%B3n_de_f%C3%BAtbol_de_Espa%C3%B1a">España</a>, ha entrado en la leyenda de campeones junto a todas esos grandes equipos, y jugadores como <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9s_Iniesta">Iniesta</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/David_villa">Villa</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Xavi_Hernandez">Xavi</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Iker_Casillas">Casillas</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Carles_Puyol">Puyol</a>, etc, formarán por siempre parte del olimpo futbolístico. El Dios del Fútbol ha hecho justicia. España realiza el mejor fútbol y es la mejor selección del planeta.</p>
<p>En un año bastante malo para mi a nivel personal, gracias por llenar un poquito de mi corazón con emoción y felicidad.</p>
<p>¡¡SOMOS LOS CAMPEONES!! ¡¡SIEMPRE ORGULLOSO DE SER ESPAÑOL!!</p>
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		<title>Nuestros rivales no aprenden</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Jun 2010 10:38:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Manuel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[españa]]></category>
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		<category><![CDATA[mundial]]></category>
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		<category><![CDATA[spain]]></category>
		<category><![CDATA[sudafrica]]></category>
		<category><![CDATA[toro]]></category>

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		<description><![CDATA[La selección española de fútbol ya está en cuartos de final en el mundial de Sudáfrica 2010, y hay una cosa que me llama poderosamente la atención: nuestros rivales no aprenden.
Primero fue Suiza, la única selección que nos ha derrotado, la que se mofó de nosotros con sus caricaturas de la vaca suiza montando al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La selección española de fútbol ya está en cuartos de final en el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Copa_Mundial_de_F%C3%BAtbol_de_2010">mundial de Sudáfrica 2010</a>, y hay una cosa que me llama poderosamente la atención: nuestros rivales no aprenden.</p>
<p>Primero fue Suiza, la única selección que nos ha derrotado, la que se mofó de nosotros con sus caricaturas de la vaca suiza montando al toro español. Resultado: no se clasificaron para octavos de final y España pasó como primera de grupo.</p>
<p>Despúes fue Chile la que antes del partido usó la emblemática bandera rescatada de un <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Terremoto_de_Chile_de_2010">terremoto</a>, para lidiar a un supuesto toro español. Resultado: Les ganamos 2-1 y posteriormente les eliminó Brasil.</p>
<p>Por último ha sido Portugal la que mostraba en portada de sus diarios como Cristiano Ronaldo nos iba a torear en el partido de octavos de final. Resultado: 1-0 y Portugal para casa.</p>
<p><a href="http://www.flickr.com/photos/diariodeabordo/4748093395/" title="Nuestros rivales no aprenden por B166ER (Diario de a Bordo), en Flickr"><img src="http://farm5.static.flickr.com/4079/4748093395_a00576d26b.jpg" width="425" height="307" alt="Nuestros rivales no aprenden"/></a></p>
<p>Está visto que nuestros rivales no aprenden. ¿Seguirán comparando a los españoles con toros a los que van a torear? ¿Osará Paraguay de cara al partido de cuartos de final, hacer lo mismo?</p>
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		<title>El Analfabeto Político</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Jun 2010 13:41:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Manuel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política]]></category>

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		<description><![CDATA[El peor analfabeto es el analfabeto político.
No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los garbanzos, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas.
El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>El peor analfabeto es el analfabeto político.</p>
<p>No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los garbanzos, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas.</p>
<p>El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.</p>
<p>No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.</p>
<p>Bertolt Brecht </p></blockquote>
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		<title>En Defensa de los Funcionarios</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Jun 2010 12:10:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Manuel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Planeta Prohibido]]></category>
		<category><![CDATA[ccoo]]></category>
		<category><![CDATA[funcionarios]]></category>
		<category><![CDATA[gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo]]></category>

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		<description><![CDATA[Recientemente se ha levantado una gran polémica con la bajada del sueldo a los funcionarios españoles, como una de las medidas del Gobierno de ahorro del gasto público, para según ellos, paliar la crisis.
No estoy de acuerdo con esa medida, porque opino que siempre son los funcionarios los que pagan los platos rotos de los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Recientemente se ha levantado una gran polémica con la bajada del sueldo a los funcionarios españoles, como una de las medidas del Gobierno de ahorro del gasto público, para según ellos, paliar la crisis.</p>
<p>No estoy de acuerdo con esa medida, porque opino que siempre son los funcionarios los que pagan los platos rotos de los abusos cometidos por otros. En su gran mayoría, los funcionarios ya tienen unos sueldos ridículos (mileuristas), con los que tienen que hacer frente a traslados a otras ciudades, alquileres de otras viviendas, hijos, etc. Del Estado obtienen congelación o bajada de sueldos.</p>
<p>Me indigna como hay gente que por envidias (por ser un trabajo fijo), comienza a despotricar contra los funcionarios, metiendo a la gran mayoría de clases que hay, en el mismo saco. Sin duda, envidia e incultura.</p>
<p>Gracias al Facebook de Isabel Ortiz, me encuentro con esta presentación realizada por <a href="http://andalucia.ccoo.es">CCOO de Andalucía</a> y que deja muy claros algunos puntos de este debate. A ver si los envidiosos la ven, y dejan de ponerse en rídiculo con sus opiniones.</p>
<div style="width:425px" id="__ss_4611194"><strong style="display:block;margin:12px 0 4px"><a href="http://www.slideshare.net/ccooandalucia/empleados-publicos-4611194" title="Empleados publicos">Empleados publicos</a></strong><object id="__sse4611194" width="425" height="355"><param name="movie" value="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=empleadospublicos-100625062424-phpapp02&#038;stripped_title=empleados-publicos-4611194" /><param name="allowFullScreen" value="true"/><param name="allowScriptAccess" value="always"/><embed name="__sse4611194" src="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=empleadospublicos-100625062424-phpapp02&#038;stripped_title=empleados-publicos-4611194" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"></embed></object>
<div style="padding:5px 0 12px">View more <a href="http://www.slideshare.net/">presentations</a> from <a href="http://www.slideshare.net/ccooandalucia">CCOO Andalucía</a>.</div>
</div>
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		<title>Delirante &#8220;Regreso al Futuro&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Jun 2010 22:51:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Manuel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Humor]]></category>

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		<description><![CDATA[Desternillante resumen de la película &#8220;Regreso al futuro&#8221; realizado por loquendo.
Todavía me estoy riendo 

 
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desternillante resumen de la película &#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Back_to_the_Future">Regreso al futuro</a>&#8221; realizado por loquendo.<br />
Todavía me estoy riendo <img src='http://www.josemarg.com/wp/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':-)' class='wp-smiley' /><br />
<center><br />
<object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/AMOtij88Z4c&#038;hl=es_ES&#038;fs=1&#038;rel=0&#038;color1=0x006699&#038;color2=0x54abd6"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/AMOtij88Z4c&#038;hl=es_ES&#038;fs=1&#038;rel=0&#038;color1=0x006699&#038;color2=0x54abd6" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object> </center></p>
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		<title>En Tierra Hostil</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Jun 2010 17:07:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Manuel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[bigelow]]></category>
		<category><![CDATA[hostil]]></category>
		<category><![CDATA[irak]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando me dispuse a ver &#8220;En Tierra Hostil&#8220;, la gran incógnita que se me planteaba era la de si era merecedora de haber ganado el Óscar a la Mejor Película del año 2009, y otros 5 Óscars más. Tras su visionado, puedo contestar afirmativamente a esa pregunta, dando unas cuantas pistas que ayudarán a comprender [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/The_Hurt_Locker"><img src="http://www.josemarg.com/wp/wp-images/hostil.jpg"  align="right" hspace=10 vspace=5/></a>Cuando me dispuse a ver &#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/The_Hurt_Locker">En Tierra Hostil</a>&#8220;, la gran incógnita que se me planteaba era la de si era merecedora de haber ganado el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Premios_%C3%93scar">Óscar</a> a la Mejor Película del año 2009, y otros 5 Óscars más. Tras su visionado, puedo contestar afirmativamente a esa pregunta, dando unas cuantas pistas que ayudarán a comprender dicha opinión.</p>
<p>La película estadounidense cuenta el intenso día a día un comando especializado en desactivación de explosivos durante la guerra de Irak, al mando del impredecible y temerario sargento James (muy bien interpretado por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jeremy_Renner">Jeremy Renner</a>). Fue filmada en el Oriente Medio, Jordania, a escasos kilómetros de la frontera con Irak.</p>
<p>Su directora, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Kathryn_Bigelow">Kathryn Bigelow</a>, consigue en todo momento que sintamos el vértigo, la tensión y el subidón de adrenalina que viven los protagonistas en la primera línea de fuego. Rodada con una estética parecida a un documental, consigue aportar mayor verosimilitud a la historia que se nos cuenta, y la hace acreedora por méritos propios de la mejor película hasta ahora sobre la guerra de Irak.</p>
<p>Ha sido la película ganadora del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Premios_%C3%93scar">Óscar</a> más barata (no llega a diez millones de euros) y la que menos ha recaudado (en todo el mundo, unos 15 millones de euros). Como curiosidad decir que le arrebato el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Premios_%C3%93scar">Óscar</a> a la gran favorita en todas las quinielas, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Avatar_%28pel%C3%ADcula%29">Avatar</a>, dirigida por el ex-marido de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Kathryn_Bigelow">Bigelow</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/James_Cameron">James Cameron</a>, que fue el que la convenció para que finalmente rodara la película.</p>
<p>No es ninguna obra maestra, pero se trata de una buena película, muy recomendable.<br />
Nota: 4/5</p>
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		<title>Kick-Ass (el cómic)</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Jun 2010 16:53:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Manuel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[comic]]></category>
		<category><![CDATA[kickass]]></category>
		<category><![CDATA[millar]]></category>
		<category><![CDATA[romita]]></category>

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		<description><![CDATA[A raíz del estreno en cine de la adaptación de este cómic, y de la buena impresión que me causó su autor Mark Millar en su otra novela gráfica &#8220;Wanted&#8220;, me decidí a leer &#8220;Kick-Ass&#8221; con grandes expectativas, y la verdad es que no me he sentido defraudado.
&#8220;Kick-Ass&#8221; cuenta la historia de Dave Lizewski (dicho [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Kick-Ass"><img src="http://www.josemarg.com/wp/wp-images/kickass.jpg"  align="left" hspace=10 vspace=5/></a>A raíz del estreno en cine de la adaptación de este cómic, y de la buena impresión que me causó su autor <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mark_Millar">Mark Millar</a> en su otra novela gráfica &#8220;<a href="http://www.josemarg.com/wp/?p=677">Wanted</a>&#8220;, me decidí a leer &#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Kick-Ass">Kick-Ass</a>&#8221; con grandes expectativas, y la verdad es que no me he sentido defraudado.</p>
<p>&#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Kick-Ass">Kick-Ass</a>&#8221; cuenta la historia de Dave Lizewski (dicho nombre fue elegido por el ganador de una rifa benéfica quien decidió ponerle su propio nombre), un adolescente introvertido y amante de los cómics, que cual Don Quijote, un día decide ponerse un traje de superhéroe y luchar contra el crimen emulando a sus personajes de comics favoritos. Todo se complicará cuando encuentre a otros individuos con sus mismas inquietudes, y feroces adversarios en el mundo de la mafia.</p>
<p>Con un dibujo bastante destacable a cargo de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/John_Romita_Jr.">John Romita Jr.</a>, se trata de un cómic crudo, rebosante de violencia explícita, y que arrancará al lector más de una sonrisa.</p>
<p>Recomendable.<br />
Nota: 3.5 / 5</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La Carretera</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Jun 2010 19:47:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Manuel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
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		<category><![CDATA[hillcoat]]></category>
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		<description><![CDATA[Hace unos años que leí &#8220;La Carretera&#8220;, novela premiada con el premio Pulitzer, del escritor estadounidense Cormac McCarthy (famoso porque la adaptación cinematográfica de su obra &#8220;No es país para viejos&#8221; ganó el Óscar de 2007 a la mejor película).
Una conmovedora novela que cuenta una historia post-apocalíptica, sobre un viaje emprendido por un padre y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/The_Road"><img src="http://www.josemarg.com/wp/wp-images/carretera.jpg"  align="right" hspace=10 vspace=5/></a>Hace unos años que leí &#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_carretera">La Carretera</a>&#8220;, novela premiada con el premio <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Premio_Pulitzer">Pulitzer</a>, del escritor estadounidense <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cormac_McCarthy">Cormac McCarthy</a> (famoso porque la adaptación cinematográfica de su obra &#8220;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/No_es_pa%C3%ADs_para_viejos">No es país para viejos</a>&#8221; ganó el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Oscars">Óscar</a> de 2007 a la mejor película).</p>
<p>Una conmovedora novela que cuenta una historia post-apocalíptica, sobre un viaje emprendido por un padre y su hijo a través de parajes que fueron destruidos años atrás durante un cataclismo no especificado, que destruyó toda la civilización y la mayor parte de la vida sobre la Tierra.</p>
<p>La <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/The_Road">adaptación cinematográfica</a> de la novela, a cargo del director <a href="http://www.imdb.com/name/nm0384825/">John Hillcoat</a>, acierta en todo momento al retratar de manera sobrecogedora, la lucha por la supervivencia del padre y su hijo, la situación de auténtica desesperanza en la que se encuentran, y el deambular por un aterrador mundo que se desintegra a pasos agigantados.</p>
<p>Si el trabajo de Hillcoat posee una notable fuerza visual, ambiental y sentimental, las interpretaciones de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Viggo_Mortensen">Viggo Mortensen</a> como el padre, y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Kodi_Smit-McPhee">Kodi Smit-McPhee</a> como el hijo, son admirables.</p>
<p>Destacar también la impresionante fotografía a cargo del español <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Javier_Aguirresarobe">Javier Aguirresarobe</a>, y la emotiva banda sonora de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nick_Cave">Nick Cave</a>, que en todo momento se funde perfectamente con la trama.</p>
<p>Muy recomendable.<br />
Nota: 4/5.</p>
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		<title>FlashForward</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Jun 2010 19:08:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Manuel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Series]]></category>
		<category><![CDATA[Televisión]]></category>
		<category><![CDATA[cienciaficcion]]></category>
		<category><![CDATA[flashforward]]></category>
		<category><![CDATA[serie]]></category>
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		<description><![CDATA[Esta semana he terminado de ver la primera y única temporada de la serie de televisión estadounidense, de ciencia ficción de la cadena ABC, FlashForward.
Si hace un año esta serie se postulaba como la más atractiva entre los nuevos estrenos de temporada, con grandes campañas de publicidad, las expectativas se han ido desvaneciendo episodio tras [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/FlashForward_%28serie_de_televisi%C3%B3n%29"><img src="http://www.josemarg.com/wp/wp-images/flash.jpg"  align="left" hspace=10 vspace=5/></a>Esta semana he terminado de ver la primera y única temporada de la serie de televisión estadounidense, de ciencia ficción de la cadena <a href="http://www.abc.tv/">ABC</a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/FlashForward_%28serie_de_televisi%C3%B3n%29">FlashForward</a>.</p>
<p>Si hace un año esta serie se postulaba como la más atractiva entre los nuevos estrenos de temporada, con grandes campañas de publicidad, las expectativas se han ido desvaneciendo episodio tras episodio, y al final, tras perder el favor de la audiencia, han acabado cancelándola.</p>
<p>Basada en la novela &#8220;<a href="http://www.josemarg.com/wp/?p=647">Recuerdos del Futuro</a>&#8221; del escritor <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Robert_J._Sawyer">Robert J. Sawyer</a>, arranca con una propuesta original e inquietante. ¿Qué pasaría si durante algo más de 2 minutos toda la humanidad se desmayase y pudiera ver como serían sus vidas en un futuro cercano?</p>
<p>La serie, a mi modo de ver, sigue un camino muy diferente a la novela. En la novela, la trama atrapa al lector durante la mayoría de sus páginas, y es al final donde decepciona con un final muy rebuscado, poco creíble y cogido por los pelos. En la serie  sucede todo lo contrario. Su arranque es lento, los personajes no enganchan al espectador, y la trama va dando tumbos de capítulo en capítulo, para cerrar sus últimos episodios con un más que acertado y trepidante guión, que al final deja la trama irresoluble y abierta. Demasiado tarde cuando ya la habían cancelado.</p>
<p>A destacar solamente sus episodios finales, los demás lentos y tediosos.<br />
Nota: 2/5.</p>
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