Te conocí en medio de la tristeza

Te conocí en medio de la tristeza.

De calles vacías llenas de ilusiones pisoteadas.
De refugios eléctricos y drogas que aniquilaban mi mente.
De relojes marcando eternamente ausencias eternas.

En mi lucha por mantenerme cuerdo en el manicomio del mundo,
esquivando los cascotes desprendidos de las ruinas de mi vida.

Juntos huimos de la desilusión y el caos.

Llenaste mis calles vacías de sonrisas y arcoíris.
Fuiste mi refugio de cielos azules y abrazos soleados,
luchando a mi lado en mitad de la cordura.

Me enseñaste el significado de lo irrepetible,
de lo prodigioso, del milagro de tus labios de vértigo.

Te conocí en medio de aquella tristeza.

Recuerdo tu risa

Y a veces,
sólo a veces,
indefenso,
por sorpresa,
a mil kilómetros de tu alma,
recuerdo tu risa,
a mi lado,
como en un sueño
que no debo soñar,
que me desarma,
rompe mis barreras,
convirtiendo mi fortaleza
en flaqueza,
anulando voluntades,
paralizándome,
maravillándome,
tu risa
venciendo cualquier obstáculo,
elevándome al cielo,
limpia,
inocente,
sincera,
sin conocer su poder sobre mi,
deteniendo el tiempo
unos segundos,
entremezclando
alegría y pena,
valor y temor,
dándomelo todo,
dejándome desamparado…

A mil kilómetros de tu alma,
recuerdo tu risa…

¿CÓMO SERÉ…

¿CÓMO SERÉ…

¿Cómo seré
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte-
se pasarán de mano en mano
de corazón a corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.

Y los ojos
-qué importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.

ÁNGEL GONZÁLEZ

Atrapado

ATRAPADO

no desvistas mi amor
podrías encontrar un maniquí:
no desvistas el maniquí
podrías encontrar
mi amor.

hace mucho que ella
me ha olvidado.

se está probando un nuevo
sombrero
y parece más
coqueta
que nunca.

ella es una cría
y un maniquí
y muerte.

no puedo odiar
eso

ella no hizo
nada
fuera de lo normal.

yo sólo quería
que lo hiciera.

(Charles Bukowski)