Final mítico

Este es uno de esos finales que me maravillan de un genio de la literatura de terror, en su primer cuento.


Es de noche, especialmente cuando la luna se vuelve gibosa y menguante, cuando veo a ese ser. He intentado olvidarlo con la morfina, pero la droga sólo me proporciona una cesación transitoria, y me ha atrapado en sus garras, convirtiéndome irremisiblemente en su esclavo. Así que voy a poner fin a todo esto, ahora que he contado lo ocurrido para información o diversión desdeñosa de mis semejantes. Muchas veces me pregunto si no será una fantasmagoría, un producto de la fiebre que sufrí en el bote a causa de la insolación, cuando escapé del barco de guerra alemán. Me lo pregunto muchas veces; pero siempre se me aparece, en respuesta, una visión monstruosamente vívida. No puedo pensar en las profundidades del mar sin estremecerme ante las espantosas entidades que quizá en este instante se arrastran y se agitan en su lecho fangoso, adorando a sus antiguos ídolos de piedra y esculpiendo sus propias imágenes detestables en obeliscos submarinos de mojado granito. Pienso en el día que emerjan de las olas, y se lleven entre sus garras de vapor humeantes a los endebles restos de una humanidad exhausta por la guerra… en el día en que se hunda la tierra, y emerja el fondo del océano en medio del universal pandemonio.

Se acerca el fin. Oigo ruido en la puerta, como si forcejeara en ella un cuerpo inmenso y resbaladizo. No me encontrará. ¡Dios mío, esa mano! ¡La ventana! ¡La ventana!

Si es capaz de finalizar así su primer relato, imaginen cómo será el resto de su obra…

Robert A. Heinlein (IX)

Robert A. HeinleinLa novena entrega de la serie dedicada a grandes escritores del género de Terror y Ciencia Ficción, es para este escritor de ciencia ficción norteamericano nacido en Butler (Missouri) el 7 de julio de 1907 y considerado por algunos críticos entre los tres mejores de todos los tiempos (junto con Asimov y Clarke).

Entre sus obras más premiadas están Estrella doble (1956), Tropas del espacio (1960), Forastero en tierra extraña (1962) y La Luna es una cruel amante (1967).
También escribió, Ciudadano de la galaxia (1957), Puerta al verano (1957), Los hijos de Matusalem (1958), No temeré a ningún mal (1970), Tiempo para amar (1973), El número de la bestia (1980), Viernes (1982), Job, una comedia de justicia (1984), y El gato que atraviesa las paredes (1985).

Habitualmente riguroso en cuanto a la base científica en sus historias, incluso sus historias de fantasía contienen una estructura científica lógica.
Una de las características que definen su escritura fue el introducir en la temática de la ciencia ficción la administración, la política, la economía, la lingüística, la sociología y la genética.
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H.G. Wells (VIII)

HG WellsSigo con la octava entrega de las fichas dedicadas a los grandes maestros de la literatura de terror y ciencia-ficción con este autor, filósofo y político inglés, famoso por sus novelas de ciencia-ficción, que contienen descripciones proféticas de los triunfos de la tecnología así como de los horrores de las guerras del siglo XX.

Herbert George Wells nació el 21 de septiembre de 1866, en Bromley (Kent).
Trabajó como aprendiz, contable, tutor y periodista hasta 1895, en que pudo dedicarse por completo a escribir. Durante los siguientes 50 años escribió más de 80 libros. Su primera novela, La máquina del tiempo (1895), en la que se entrelazaban la ciencia, la aventura y la política, obtuvo un éxito inmediato. A ella le siguieron gran cantidad de obras en esta línea, como La Isla del Dr. Moreau (1896), El hombre invisible (1897), La guerra de los mundos (1898) y Las cosas del futuro (1933), todas ellas dieron origen a una película.

Después de la I Guerra Mundial escribió una obra histórica que se hizo inmensamente popular, El esquema de la historia (2 volúmenes, 1920).
Aunque creyó firmemente en la utopía según la cual las vastas y terroríficas fuerzas materiales puestas a disposición de los seres humanos podrían ser controladas de un modo racional y utilizadas para el progreso y la igualdad entre los habitantes del mundo, poco a poco fue volviéndose más pesimista. Así Del 42 al 44 (1944) criticaba a la mayoría de los líderes mundiales de ese periodo; y El destino del homo sapiens (1945) expresaba las dudas del autor acerca de la posibilidad de supervivencia de la raza humana.
Falleció el 13 de agosto de 1946, en Londres.

LA MÁQUINA DEL TIEMPO (fragmento)

Así pues, como podía ver, el hombre del Mundo Superior había derivado hacia su blanda belleza, y el del Mundo Subterráneo hacia la simple industria mecánica. Pero aquel perfecto estado carecía aún de una cosa para alcanzar la perfección mecánica: la estabilidad absoluta. Evidentemente, a medida que transcurría el tiempo, la subsistencia del Mundo Subterráneo, como quiera que se efectuase, se había alterado. La Madre Necesidad, que había sido rechazada durante algunos milenios, volvió otra vez y comenzó de nuevo su obra, abajo. El Mundo Subterráneo, al estar en contacto con una maquinaria que, aun siendo perfecta, necesitaba sin embargo un poco de pensamiento además del hábito, había probablemente conservado, por fuerza, bastante más iniciativa, pero menos carácter humano que el Superior. Y cuando les faltó un tipo de carne, acudieron a lo que una antigua costumbre les había prohibido hasta entonces. De esta manera vi en mi última mirada el mundo del año 802.701. Esta es tal vez la explicación más errónea que puede inventar un mortal. Esta es, sin embargo, la forma que tomó para mí la cosa y así se la ofrezco a ustedes.

Howard Philips Lovecraft (VII)

H.P. LovecraftLa séptima entrega de la serie dedicada a grandes escritores del género de Terror y Ciencia Ficción, es para este norteamericano que nació en Providence (Rhode Island) el 20 de agosto de 1890. Fue un niño enfermizo y precoz, con padres con graves trastornos psicológicos. De hombre fue tímido y sedentario.

Entre 1908 y 1923 se ganó la vida a duras penas escribiendo ocasionalmente relatos para revistas de poca tirada, como «Weird Tales».
Lovecraft nunca pensó que con el paso del tiempo iba a convertirse en un objeto de culto en casi todo el mundo. Su obra sobrepasó largamente los límites del género popular para el que estaba destinada, el terror, y ya forma parte de la literatura universal.
No le preocupaba tanto producir miedo como explorar ese sentimiento en sus textos. El conocimiento de las zonas oscuras de la mente era el motor principal de su escritura. Construyó así toda una mitología personal, conocida como los Mitos de Cthulhu, que incluía relatos como «La ciudad sin nombre» (1921), «El ceremonial» (1923) o «La llamada de Cthulhu» (1926), en los que postula la existencia de seres extraterrestres que a veces habitan dentro de los mismos seres humanos y tienen el sueño de volver a conquistar el planeta Tierra que alguna vez dominaron.
«Dagón» (1917), «La tumba» (1919), «Herbert West, Reanimador» (1922), «El horror de Dunwich» (1928), El caso de Charles Dexter Ward (1928) o En las montañas de la locura (1931) son otros de sus títulos más populares.
Es importante también citar «El Necronomicón«, mito basado en un rumor inventado por Lovecraft sobre la existencia de un libro maldito realizado por un tal Abduyl Alhazred, que no era más que un seudónimo que el escritor americano utilizó tras quedar prendado de la lectura de «Las mil y una noches».

Murió el15 de marzo de 1937, en el anonimato y la miseria, estando lejos de ser un autor conocido, pero había un círculo que lo consideraba un genio. Con los años, sus libros dejaron de ser un privilegio de los avisados y se transformaron, como los escritos por Poe o Hoffmann, en clásicos de la literatura de terror.

DAGÓN (fragmento)

Es durante la noche, sobre todo, cuando la luna es gibosa y menguante, cuando veo al ser. Probé la morfina, pero la droga ha resultado ser tan sólo una solución pasajera y me ha atrapado entre sus garras como esclavo sin esperanza de remisión. Así que voy a acabar con todo, habiendo escrito una relación completa para el conocimiento o la engreída diversión de mis semejantes. A menudo me pregunto si no habrá sido todo una fantasía… un simple monstruo de la fiebre sufrida mientras yacía preso de la insolación y enloquecido en el bote descubierto, tras mi huida del buque de guerra alemán. Eso me digo, pero siempre me viene una espantosa y vívida imagen a modo de respuesta. No puedo pensar en el profundo mar sin estremecerme ante los indescriptibles seres que puede que en este mismo instante estén reptando y removiéndose en sus fondos cenagosos, adorando arcaicos ídolos de piedra y tallando sus propias y detestables imágenes en obeliscos submarinos de rezumante granito. Sueño con el día en que puedan emerger entre el oleaje y sumergir entre sus garras a los restos de una humanidad débil y agotada por la guerra… el día en que la tierra se hunda y el oscuro lecho marino se alce entre el pandemónium universal.

El fin está próximo. Escucho un ruido en la puerta, como si un cuerpo inmenso y resbaladizo se debatiera contra ella. No dará conmigo. Dios, ¡esa mano! ¡La ventana!¡La ventana!

Más información sobre el autor en la Wikipedia, y algunos relatos aquí.

Julio Verne (VI)

Julio VerneLa sexta entrega de esta serie está dedicada a Julio Verne, en el día en que se cumplen 100 años de su muerte. Este francés universal y gran visionario, fue uno de mis escritores favoritos y más leídos de la infancia, destacando especialmente la fascinación que sentía por su libro Viaje al Centro de la Tierra.

Nació el 8 de febrero de 1828 en Nantes (Francia). Fue un joven rebelde y propenso a la aventura. Desde muy pronto siente inclinación por los viajes. Intenta fugarse en un navío hacia la India cuando cuenta once años, su padre consigue detenerle en el mismo barco y le aplica un severo castigo: azotado con un látigo y encerrado a pan y agua. Pero lo que más le duele es la promesa que se le obliga a pronunciar: nunca pretenderá viajar más que con la imaginación.
Cursó estudios de leyes en París. En 1856 conoce a Honorine de Vyane, con la que contrajo matrimonio en 1857 tras establecerse en París como agente de bolsa. Entre 1848 y 1863 se dedicó a escribir libretos de ópera y obras de teatro. Su primer éxito le llegó cuando publicó Cinco semanas en globo (1863), un éxito fulminante gracias al cual firmó un espléndido contrato con el editor P. J. Hetzel, que le garantizaba la cantidad anual de 20.000 francos durante Los siguientes veinte años, a cambio de lo cual, se obligaba a escribir dos novelas de un nuevo estilo cada año. El contrato fue renovado por Hetzel y más tarde por el hijo de éste, con el resultado de que, durante más de cuarenta años, Los voyages extraordinaires aparecieron en capítulos mensuales dentro de la revista MAGASIN D’EDUCATION ET DE RECREATION.
Escritor al que le encantaba la ciencia y los inventos en el siglo XIX. Documentaba sus aventuras y predijo acertando muchos de los logros científicos del siglo XX. Escribió sobre cohetes espaciales, submarinos, helicópteros, aire acondicionado, misiles dirigidos e imágenes en movimiento, mucho tiempo antes de que aparecieran. Entre sus libros hay que destacar Viaje al centro de la tierra (1864), De la tierra a la luna (1865), Veinte mil leguas de viaje submarino (1870), La isla misteriosa (1870) y La vuelta al mundo en ochenta días (1872). Autor de más de ochenta libros que han sido traducidos a 112 idiomas. Sus obras han sido llevadas al cine. Tuvo mala salud que durante toda su vida, sufrió ataques de parálisis, era diabético y acabó por perder vista y oído. Fue agredido por uno de sus sobrinos, que le disparó un tiro a quemarropa dejándolo cojo. En 1892 fue distinguido con la Legión de Honor. Falleció el 24 de Marzo de 1905.

De la Tierra a la Luna (fragmento)

Había llegado el primero de diciembre, día decisivo, porque si la partida del proyectil no se efectuaba aquella misma noche, a las diez y cuarenta y seis minutos y cuarenta segundos, más de dieciocho años tendrían que transcurrir antes de que la Luna se volviese a presentar en las mismas condiciones simultáneas de cenit y perigeo.

El tiempo era magnífico. A pesar de aproximarse el invierno, el Sol resplandecía y bañaba con sus radiantes efluvios la Tierra, que tres de sus habitantes iban a abandonar en busca de un nuevo mundo.

¡Cuántas gentes durmieron mal durante la noche que precedió a aquel día tan impacientemente deseado! ¡Cuántos pechos estuvieron oprimidos bajo el peso de una ansiedad penosa! ¡Todos los corazones palpitaron inquietos, a excepción del de Michel Ardan! Este impasible personaje iba y venía con su habitual movilidad, pero nada enunciaba en él una preocupación insólita. Su sueño había sido pacífico, como el de Turena al pie del cañón, antes de la batalla.

Más información sobre el autor en: Viaje al centro del Verne desconocido, y en la Wikipedia.

Ray Bradbury (V)

Sigo con la quinta entrega de las fichas dedicadas a los grandes maestros de la literatura de terror y ciencia ficción con este escritor norteamericano que nació en Waukegan (Illinois), el 22 de agosto de 1920.

Bradbury fue un niño extraordinariamente imaginativo y proclive a sufrir pesadillas y fantasías aterrorizadoras, que posteriormente desarrolló en sus escritos. A los doce años empezó a escribir 4 horas diarias. Vendió su primer relato en 1941 y en 1943 se dedicó plenamente a la literatura.

CRÓNICAS MARCIANAS (1950), una novela sobre la colonización y conquista de Marte, es la más famosa de sus obras y consolidó su posición como principal autor de ficción científica. Esta novela refleja muchos de los temores presentes en la sociedad estadounidense de los años cincuenta, principalmente el miedo a una guerra nuclear, el deseo de llevar una vida sencilla y la reacción contra el racismo y la censura. También destacan entre sus obras EL HOMBRE ILUSTRADO (1951) donde tomando como excusa los tatuajes de un hombre se desgranan varios relatos y FAHRENHEIT 451 (1953) una antiutopía en la que os libros están prohibidos y un grupo secreto de libros vivientes se esfuerzan por transmitir de boca en boca la antigua cultura.

Bradbury no sólo es novelista, también ha escrito innumerables guiones de televisión, ensayos y poemas. Sus preocupación como escritor no sólo se centra en cuestionarse el modo de vida actual, también se adentra en el reino de lo fantástico y maravilloso, con un estilo poético y a veces provocativo.

Ylla (fragmento), de Crónicas marcianas
«Tenían en el planeta Marte, a orillas de un mar seco, una casa de columnas de cristal, y todas las mañanas se podía ver a la señora K mientras comía la fruta dorada que brotaba de las paredes de cristal, o mientras limpiaba la casa con puñados de un polvo magnético que recogía la suciedad y luego se dispersaba en el viento cálido. A la tarde, cuando el mar fósil yacía inmóvil y tibio, y las viñas se erguían tiesamente en los patios, y en el distante y recogido pueblo marciano nadie salía a la calle, se podía ver al señor K en su cuarto, que leía un libro de metal con jeroglíficos en relieve, sobre los que pasaba suavemente la mano como quien toca el arpa. Y del libro, al contacto de los dedos, surgía un canto, una voz antigua y suave que hablaba del tiempo en que el mar bañaba las costas con vapores rojos y los hombres lanzaban al combate nubes de insectos metálicos y arañas eléctricas. »

Más información del autor en la Wikipedia, su página oficial, y algunos de sus cuentos en Ciudad Seva.